A palabras necias oidos sordos; A hombres necios poemas gordos

martes, 1 de abril de 2008

Encontré este poema en mi camino subterráneo y tanto me caló la vigencia de una mujer del siglo XVII que no pude por menos que "invitarla" a pasarse por aquí.


HOMBRES NECIOS QUE ACUSAIS...


Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?
,¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Sor Juana Inés de la Cruz

5 Comments:

Andrómaca said...

¡Pero qué grande es el poema! Cuánta razón encierran estos versos, tan vigentes hoy en día como en el mismo momento en que se compusieron. Y eso que ya han pasado unos cuantos siglos.

Si es que, ¡a los hombres no hay quien os entienda! Deberíais venir con manual de instrucciones o algo así, aunque yo creo que ni por esas.

Gen mellin.

Kardis said...

Sep, estoy de acuerdo con Andro sobre el poema. No sabeis lo que quereis los tios.

Sobre lo del manual sería muy buena idea aunque no se si serviría de mucho.

Besitos.

Sybelle said...

Vaya Maeglin, te has ganado un hueco más en mi corazoncito con este poema... ¡qué ciertas verdades eran en su momento y cual ciertas siguen siendo ahora!

Coincido con Andro en la necesidad del manual de instrucciones, nos sería de mucha ayuda a más de una pues decís ser sencillos y ahí radica vuestra complicación...

Un besito y, de nuevo, me ha encantado la entrada!!

Nämarie!!

Maeglin said...

Complicadas las Damas, pero no quiero empezar una controversía que los siglos nunca han saldado. El Poema merece mucho la pena, salió a mi encuentro en el metro en esa iniciativa de LIBROS A LA CALLE: NI UN DIA SIN POESIA y la verdad me dejó pilladísimo. La parte que puse en negrita fue la que más me impresionó. Verdades como puños que, dicho sea de paso, son ambi-direccionales: Validas para nosotros; Validas para vosotras.

Carlos said...

Pelín feminista el poema en cuestión que, a día de hoy, es tan aplicable a ellos como a ellas. Y no me atrevería a decir en qué porcentaje. No hay más que salir a la calle y ver.

Por cierto, eso de que los hombres tenemos que venir con manual de instrucciones...Me gustaría saber con qué tendrían que venir las féminas. ¿Con la enciclopedia Espasa versión manual?. Porque vaya tela...

Saludos.