Quemar las naves y los impostados reincidentes

miércoles, 27 de febrero de 2013

Nos cuenta la anciana épica que fue Hernán Cortés en México quien, con intención de clarificar a sus tropas que no habría lugar a la retirada, quemó sus barcos frente a la costa donde todos sus subordinados pudieran verlo. Triunfar o morir, tremendismo atroz.


En el hoy, y con el contexto actual de penuria estable y gris, no son pocas las personas que deciden barrenar el camino de vuelta. Eligen como método la desmemoria selectiva, rasurar momentos y personas. Eliminar vestigios de su ayer, con el único propósito que ese autoflagelo sea suficiente para espolearlos a un cambio. Reinventarse es el PINCODE de los insatisfechos crónicos. Resetear, la forma de vida de los eternos proyectos de... Creen que hallarán en esas llamas de ruptura las musas llamadas a motivarlos para hacer lo que, en todos los años anteriores de su vida, no fueron capaces. La ruta de escape hacia un lugar mejor, oculta por la lacerante calma chicha de su cotidianidad. 

Hay quien corta todas las comunicaciones con su recuerdo, aún las más leves. Culpando con ello a lo exógeno de su desventura, abigarrando su deseo con la tozuda realidad. Dedicados con supersticiosa fijación a borrar todas sus huellas malogradas, mientras suponen con ello, conjurar ese vacio existencial que las encadena al "pause" de sus días iguales. Hay quien hace de su derecho al olvido una patología. Al tiempo que eliminan momentos inocuos y actores de reparto en sus vidas, una bulimia compulsiva de nieblas y coartadas aparece en ellos. Ansiosos y urgentes se aplican a la tarea del negacionismo de todos sus fracasos y renuncias. Obcecados en reiventarse, convertidos en yonkis de la simulación. Condenados a meter tripa y contestar en modo automático un "Esa no era yo" con cada ola que traiga a la costa un mastil, una quilla, un cabo suelto de ese pretérito molesto que les separa de su Xanadú.

No parece importar a esa persona que se entrega a estas hogueras vitales, que aquello que se consuma en estas sea probablemente el alma misma del pirómano. Compulsivamente y apremiados por su insatisfación con la actual suerte van borrando sus huellas, aún a costa de las que fueron felices. Renuncia a renuncia, restando constante y consciente. Esa persona, pretendidamente "nueva", no puede ignorar el desenlace de tal saqueo. Y si conociéndolo aún persevera, su tóxica lucidez se asemeja a esos condenados a muerte que en sus sentencias son obligados a cavar la tumba que los cobijará después. Afanados en una tarea cuyo final nada bueno habrá de traer a sus autores. 


No hay arbol más bello, ni con más futuro, que aquel que cuenta con las raices más profundas y antiguas. Nada está más lleno después de vaciarlo.  No podemos ser aquellos que seremos, sin invitar a esos otros que fuimos.

Mis naves por hoy se quedan en buen puerto y a salvo.

13 Comments:

natsnoC said...

Aunque esta vez no sé a quién o quienes te refieres, estoy completamente de acuerdo. Los errores y los fracasos, al igual que de los éxitos, deben servir para construir experiencia y conocimiento para el futuro. Si los niegas, rechazas la lección y decides menguar en vez de crecer.

HADA said...

Genial!!!!!!

Kate Walker said...

...pero en ocasiones se echa de menos un Ctrl+Z... (manzanita+z)

Maeglin said...

NatsnoC aciertas en que hay un quien, quizás más de uno que ejercen de musas actuales de este post. Sin embargo yo también he caido en esa desmemoria lesiva para uno mismo a la larga.

Maeglin said...

HADA qué placer leer caras nuevas por aqui! Bienvenida al Patio de los Senescales. Mae Govannen.

Maeglin said...

lo malo del botón del pánico es que se hace tentador reiterarse en él Kate
Mis recuerdos a Valadiene Senescala!

Blog A said...

Siempre he intérpretado el término quemar las naves al acto más arriesgado para conseguir algo, un amor, un trabajo, el ahora o nunca, pero no como una negación de uno mismo o de su pasado. Las vivencias nos convierten en quienes somos y la única manera de escapar de uno mismo es morir o tener amnesia.., puedes no hablar de ello e incluso obviar lo, pero eso no hará que desaparezca, por otro lado cada persona afronta el mismo fracaso diferente manera, hay quien pierde un amor y cree que es lo mejor que le ha pasado y cree que es porque algo mejor tiene que aparece y hay quien se sume en la depresión y cree que nadie le
quiere, y quien dice amor, dice un trabajo, una amistad
Me ha encantado tu entrada, es como prosa poética reivindicativa .. Y yo de poesía no se nada, pero sé lo que va más allá de mis sentidos, será que hoy tengo el día :)
Un beso

raindrop said...

Se le atribuye a Hernán Cortés, pero quien quemó sus naves fue Alejandro Magno. Hernán Cortés las barrenó àra que se escoraran y encallaran.
Al margen del matiz histórico (la lección es la misma), estoy con Montse: quemar las naves no es una negación del pasado, sino una forma de evitar el recurso fácil de la retirada ante los retos.
Cuando Alejandro Magno quemó sus naves, el mensaje que les estaba dando a sus soldados no era: olvidaos de casa, sino olvidaos de la salida fácil de volver a la seguridad del hogar. El futuro está hacia adelante, no hacia atrás. Y la aventura que les esperaba llegaba hasta los confines del continente asiático.

raindrop said...

*para que se escoraran (...)

tecleando soy un hacha, como puedes comprobar xDDD

Misaoshi said...

Es mucho más sencillo extraer a esas personas o esos malos recuerdos para poder respirar tranquilos y empezar de nuevo.

Para mí, el reseteo de "adiós familia, hola Madrid" ha sido lo mejor que he hecho. Eso sí, sin olvidar que están ahí o preocupándome si viven, pero con la certeza que el lugar que crecí está derruido y devastado por las llamas. Hay lugares y personas que es mejor no volver a ir ni ver (al menos de cierta manera).

No creo que se mengüe (como dice NatsoC), y que a veces hay que resetear para poder crecer, si nó más alto, al menos más cuerdo. ¿Para qué pensar en el pasado si el pasado ha sido una peste? No todo, claro, pero si no quieres volverte loco has de borrar muchas cosas y perdonar cosas que han hecho mal si quieres seguir cuerdo y poder mirar a ciertas personas a la cara; familiares incluidos. Porque por desgracia seguirán siendo tu familia.

Tu entrada obliga a la reflexión, y por ello te odio, pero no la borraré de mi cabeza xD

Maeglin said...

Montse es cierto que a veces anestesiarnos es la mejor de las opciones pero yo cargo no contra eso si no contra el autoengaño. El pensar que tu pasado son los michelines que no permiten despegar tus sueños es falso la mayor parte de las veces y en particular en el caso que me inspiró a escribir esto. Lo dicho sin nuestro ayer no hay mañana solido ni creible.

Maeglin said...

El futuro está hacia delante Raindrop tanto como tus fuerzas e ilusión den para ello siempre. Gracias por el apunte histórico.
Pd te tengo en tanta estima como escritor que ya dí la palabra por buena y estaba presto a buscarla en la RAE cuando leí tu nota aclaratoria.

Maeglin said...

Misaoshi es muy legitimo podar esas ramas tortuosas para seguir creciendo más cuerdo como dices. Cada persona sabe donde están sus fronteras. Mis musas ejemplarizantes son más superficiales, esas personas que apagan los afectos con la misma despreocupación que ponene en off un electrodoméstico, cortan lazos que creen que las lastran pero que en muchos casos son los mismos que las mantienen a flote.