Desperta Ferro

lunes, 18 de enero de 2010

O Los Almogavares según Arturo Pérez Reverte.

UNA DE ALMOGAVARES/
DE ELLOS NO NO SE ACUERDA CASI NADIE.
ERAN POLITICAMENTE INCORRECTOS.

"De ese centenario se ha hablado poco, pues nadie puede hacerse fotos a su costa. Hace setecientos años justos, además de salvar el imperio bizantino del avance turco, los almogávares arrasaron Grecia. Fue un episodio sólo comparable a la conquista de América por bandas de aventureros sin nada que perder salvo el pellejo –que se cotizaba a la baja– y con todo por ganar si salían vivos. Pero en esta España donde los libros escolares no los determina la memoria, sino el pesebre donde trinca tanto sinvergüenza periférico y central, esas historias han sido eliminadas, o manipuladas en beneficio de los golfos que organizan el negocio en plazos de cuatro años: los que van de una urna a otra. El resto importa un carajo. De los almogávares, como de lo demás, no se acuerda casi nadie. Eran políticamente incorrectos.

Madrugando el siglo XIV, el emperador de Bizancio pidió ayuda para frenar el avance de los turcos, y la corona de Aragón envió sus temibles Compañías Catalanas. Lo hizo para quitárselas de encima. Estaban integradas por almogávares: mercenarios endurecidos en las guerras de la Reconquista y en el sur de Italia. Sus oficiales, de mayoría catalana, eran también aragoneses, navarros, valencianos y mallorquines. En cuanto a la tropa, el núcleo principal procedía de las montañas de Aragón y Cataluña; pero las relaciones mencionan apellidos de Granada, Navarra, Asturias y Galicia. Feroces y rápidos, armados con equipo ligero, combatían a pie en orden abierto, con extrema crueldad, y entraban en combate bajo la señera cuatribarrada de Aragón. Sus gritos de guerra eran Aragón, Aragón, y el terrible, legendario, Desperta, ferro.

La historia es larga, tremenda, difícil de resumir. Seis mil quinientos almogávares recién desembarcados en Grecia destrozaron a fuerzas turcas muy superiores, matando en la primera batalla a trece mil enemigos, sin dejar con vida –eran tiempos ajenos al talante, al buen rollito y al diálogo entre civilizaciones– a ningún varón mayor de diez años. En la segunda vuelta, de veinte mil turcos sólo escaparon mil quinientos. Y, tras escaramuzas menores, en una tercera escabechina los almogávares se cepillaron a dieciocho mil más. Eran letales como guadañas. Además, entre batalla y batalla –españoles a fin de cuentas– pasaban el rato apuñalándose entre sí por disputas internas, o despachando a terceros en plan chulito, como los tres mil genoveses a los que por un quítame allá esas pajas acuchillaron en Constantinopla, durante una especie de botellón que terminó como el rosario de la aurora.


A esas alturas, claro, el emperador Andrónico II
se preguntaba, con los huevos por corbata, si había hecho bien contratando a semejantes bestias. Así que su hijo Miguel invitó a cenar a Roger de Flor, que era el jefe, y a los postres hizo que mercenarios alanos los degollaran a él y a un centenar largo de oficiales. Fue el 4 de abril de 1305. Después de aquello los griegos creyeron que la tropa almogávar, sin jefes, pediría cuartel. Pero eso era desconocer al personal. Cuando apareció el inmenso ejército bizantino para someterlos, aquellos matarifes oyeron misa y comulgaron. Luego gritaron: Desperta ferro, Aragón, Aragón, y se lanzaron contra el enemigo, pasándose por la piedra a veintiséis mil bizantinos en un abrir y cerrar de ojos. Lo cuenta Ramón Muntaner, que estuvo allí: no se alzaba mano para herir que no diera en carne.

No quedó sólo en eso. Enterados los almogávares de que nueve mil mercenarios alanos –los que aliñaron a Roger de Flor– volvían a su tierra licenciados y con familia, les salieron al paso, hicieron picadillo a ocho mil setecientos y se quedaron con sus mujeres. Después, durante una larga temporada y pese a estar rodeados de enemigos, se pasearon por Grecia saqueando y arrasando, por la patilla, cuanto se les puso por delante. Fue la famosa venganza catalana. Y cuando no quedó nada por robar o quemar, fundaron los ducados de Atenas y Neopatría: estados catalano-aragoneses leales al rey de Aragón, que aguantaron durante tres generaciones hasta que con el tiempo, el sedentarismo y el confort, se fueron amariconando –hijo caballero, nieto pordiosero– y quedaron engullidos, como el resto de Grecia, por la creciente marea turca que había de culminar con la caída de Constantinopla.

Y ésa, colorín colorado, es la historia de los almogávares. Admitan que es una buena historia. Vive Dios. "

El semanal 29 de mayo de 2005

9 Comments:

alfmogavar said...

Siempre resulta grato volver a leer el estupendo arrtículo sobre los almogávares de Perez Reverte.

Un saludo y que no sea lo último que escribas sobre ellos en tu blog.

Enhorabuena por él.

DISPIERTA FIERRO

Carlos said...

Un relato cojonudo.

NO esperaba menos del gran Pérez Reverte.

Blog A said...

Es una historía estupenda como no.
Esto demuestra que de una vez por todas el mundo debería ser de la mujeres y abría menos batallas de sangre y más de flores :D ... Que bien se lo pasan los chicos en todas las épocas haciendo guerras

Tu comentario me ha encantado :) Bueno en la película el prota es un Don Juan que utiliza dicho poema para lleva tías a la cama, como la vida misma. Creo que es más fácil ponerse silicona en las tetas que hacer volar a un tío.
Pero es indudable que si a los 41 te dicen esas cosas, quieres que te mientan hasta la muerte...
un bico

Marià said...

Una buena muestra de que se puede enseñar historia de otra manera...

JLin™ said...

Gran post y gran artículo el de Pérez Reverte al que siempre es un placer leer. Que penita de país, con la rica historia que tenemos...
Saludos

Una senderista. said...

Estupendo post, muy bueno, sinceramente.
Tal y como lo expones se podría hacer una buena trilogía de esas que tanto nos gusta

Maeglin said...

Este Reverte es fuente inagotable de perlas.
Su página www.capitanalatriste.com un filón de buenos textos.

Misaoshi said...

Qué grande, Reverte.

Hace un par de años descubrí la web y me tiré un fin de semana leyendo entradas antiguas >.<


PD: te linké el post de "Las lluvias de Castamere" en mi blog (espero que no te importara):
http://westeros-existe.blogspot.com/2010/01/la-boda-roja.html

Kilian Stark said...

Muy bueno este texto que todavía no habia tenido ocasión de leer. Habia leido sobre él pero no habia tenido la oportunidad de leerlo. Gracias por compartirlo.

Cuanto tenga un momento te añado a mi blogroll.

Un saludo,

Kilian