El enano saltarín: XIII Gorrión Moreno.

viernes, 29 de julio de 2011

Bueno aunque en vacaciones tengo esto muy abandonado no olvidé mi cita con los relatos enlazados. Viene del blog de Ati y continuará en el de Pepe Cahiers aqui está mi aportación con el capítulo XIII.






Por fin.



Fundido en negro dentro y fuera.



Mi turno, pasen y vean...



El Enano saltarín aguarda con sus roidas y pasadas de moda letras helvéticas en el cartelón de la entrada.






Había sido mucho más facil y temprano esta vez. Tal y como había predicho su Maestro. Una vez más sus timoratas reservas yacían a los pies de luces y sombras muy por encima de sus entendederas. Por supuesto sabía que Jimena sucumbiría, mas allá de lo comercial al misterioso caballero y que Carloto con los ojos brillantes por laprofusión de propinas cerraría temprano para manosearlas alegre en su casa. Y eso que avestas alturas de su malhada misión, casia nada en todo aquello conservaba la capacidad de sorprenderla. Lejos, muy lejos quedaron las hormigueantes inseguridades y torvas dudas de las primeras veces. también veía con creciente distancia los desconciertos que la mayor edad trajo y los vaivenes morales de las siguientes incursiones. Incluso aún se le presentaban como añejas, las mucho más vivas e inmediatas tribulaciones por los disturbios a su alrededor y la rebelión en ciernes.



Sólo recordaba, con nitidez y frescura impropias de todos los años ya transcurridos, aquella albina y brumosa mañana en el parque donde él, más que encontrarla, la esperaba. estaba sentado con aire distraido y pomposas ropas de otras decadas. Alimentaba a los pájaros con tan ensimismado aire que no pudo contenerse. Se arrastró, con tanta maña que ni ruido hacía al respirar, hasta unos arbustos cercanos para terminar por deslizarse bajo el propio banco que ocupaba su futuro Maestro. Alargó la mano para hacer lo que mejor sabía y cuando en pocos segundos acertó a dar con la cartera del histriónico personaje su voz le heló la sangre:






-"Bienvenida y mejor hallada mi Gorrión Moreno. Amanece conmigo de tu noche y destierra la soledad, nunca más huerfana. Pero si consideras mejor fruto este que ahora atesoras en tus manos nada habré de reprocharte. Tuyas son las monedas que con tus artes callejeras obtuviste. Nuestros caminos nunca más habrán de encontrarse y ambos retomaremos nuestros mundos. Sea tuya la decisión mi gorrión del alba."






De aquellos polvos...



Se sacudió toda esa "metafísica" de mercadillo con un par de fuertes movimientos de cabeza que, a punto estuvieron de desembozarla y dejar al descubierto su rostro. Lo que no consiguió impedir es que sus agitaciones exteriores, hijas de las interiores, terminaran por deshacer el curioso y artesano recogido donde guardaba su trenzada melena azabache. Poco importaba nada de aquello. La calle estaba negra como piel de toro y desierta como la parroquia del cercano barrio rojo. Nadie a esas alturas de la madrugada gustaba de dar con sus huesos por aquellas callejuelas. Ya no recordaba vuantos meses, quizá años, desde que el sereno dejó de rondar las cercanías de la taberna. Pero no podía bajar la guardia porque los disturbios, los anarquistas, el adivinado pero no declarado estado de excepción creciente habían hecho impredecible por donde doblarían la esquina la Guardia Montada o cualquier otra sañuda china en su bota. Palpó con manos expertas toda la acristalada fachada exterior de aquella taberna, nucleo de todo. Apenas unos segundos hasta dar con los consabidos goznes sueltos que tras una contrachapada moldura le daba paso franco al local. En origen puerta, posteriores reformas la transformaron en ventanal que exiguamente dotaba de luz a las mesas del Enano Saltarín. Era tal y como le confió en los primeros días su Maestro el mejor pasaporte de Gorrión al interior. Alli se aprestaba rauda a cumplir con diligencia su penosa tarea una semana más.






Agazapada cercana a la barra desenrolló su ajado zurrón para echar mano de "la arena y los ramilletes", como ella solía llamarlos. En verdad lo primero unos gramos de uan arenisca azulada que vertía a disolver en todos lo toneles y botellas susceptibles de ser consumidos por los parroquianos en los siguientes días. Lo segundo por su parte uno preparados de hierbas y flores semejantes a las margaritas no mayores que su pulgar. Confeccionados y sazonados por su maestro su misión consistía en esconderlos en los bajos de las mesas, marcos de cuadros y patas de las sillas, sustituyendo a su vez a los secos y marchitos que ella misma disfrazó allí mismo la semana anterior. Desconocía los efectos de ambos potajes, ya que, desde que comenzó la tarea muy niña, su Maestro la hacía portar siempre a modo de pañuelo bandolero una cataplasma de alcohol de romero y no se sabía cuantas especias más. Así embozada permanecía, al menos en teoría, al margen de los ungüentos que trampeaba en el interior de la taberna.






Esa noche, ya en el exterior y con la encomienda cumplida, lloró amargamente. Y es que había aprendido a amar aquellas gentes. Y aún sin haber cruzado una sóla palabra con ellos en todos esos años, gustaba de acercarse por aquel rincón. Asomarse en aquella cristalera que semanalmente violentaba para regocijarse con las aventuras de aquellos hombres y mujeres.






Una noche de especial amargura para Gorrión halló todo el valor para enfrentar sus dudas a su extraño benefactor.






-"Maestro bien sabeis que respetado os tengo y que vuestra gracia para conmigo no tiene limites desde que me recogisteis de la calle pero... esta será mi última noche con vos. En verdad no entiendo si nuestra tarea es honrada y no puede si no redundar en beneficio de todos aquellos infelices, porque la realizamos como vulgares rateros. Prestos de antifaz y escondidos en la noche"






-"Mi dulce y ya no tan niña Gorrión Moreno, en verdad que atinada os hallo cuando decís que no entendeis pues en ello se posa la raiz de la cuestión. En el poderoso y misterioso cognos. Ni aún con el doble de vuestra edad habría modo alguno en que yo acertara si quiera a esbozaros la complejidad que desentraña nuestra labor y el abismo que se abriría ante la ausencia de la misma. Pero baste deciros que si, como no puede escaparseme, amais a estas gentes continuareis junto amí extinguiendo esta llama que apura los minutos por consumirnos. Sin los remedios que diligentement ocultais a sus ojos, todos y cada uno de ellos caerían en el olvido, nunca fueron y nunca habrán de ser. Encadenados en las letras ajenas sus vidas serían como una huella en la arena junto al mar. Más aún, nosotros mismos seremos apènas unos minutos en el alma de quienes nos lean. Si no conseguimos alargar su sueño con mis remedios y que prevalezca esta fantasía el despertar de todos y cada uno de ellos a sus vidas reales nos los arrebatará para siempre mi preciosa niña."






Asustada e inconsolable, Gorrión cumple con su cita con la certeza de que el terrible momento que su Maestro le reveló aquella noche se halla cada vez más cercano.

8 Comments:

PEPE CAHIERS said...

Tomo el testigo de tan fenomenal narración entre enanos saltarines y gorriones.

atis said...

Veneno? curioso despertar...

raindrop said...

Llega un momento en que no sabemos ni cómo explicar el fenómeno enano saltarín: ¿demencia? ¿esoterismo? ¿fantasías? ¿experiencias paranormales? ¿estupefacientes? ¿sueños? ¿...?
Pero los tentáculos del relato han abarcado ya muchísimos personajes, vivencias y lugares.
Compadezco a quien tenga que poner el punto final a todo esto jajajaja

saludos

natsnoC said...

Me tendrías que haber dicho que ya estabas de vacaciones y te habríamos ubicado en un lugar que te viniera mejor.

Más misterio, alquimia, intriga... Buff... randrop, compadéceme porque no sé qué voy a hacer y este fin de semana no he podido pensarmelo como tenía planeado, así que ya veremos...

Layna said...

Pero que relato Maeglin!! ¿"Contundente" creo que sería la palabra? No es sencillo de leer pero es que lo que tú escribes nunca es sencillo de leer. Un lenguaje excelente que dibuja, sabiamente, dos nuevos personajes. Me gusntan los diálogos que tienen Gorrión con su Maestro así como la sensación de desasosiego que se dislumbra al final en el corazón de Gorrión. Felicidades!!! me ha gustado mucho leerlo.

En cuanto a natsnoC, Pues no lo tienes tan complicado para cerrar los Relatos Enlazados... yo creo que hay tantas opciones y tantos personajes que puedes intentar enlazar lo que a estas alturas es casi imposible enlazar o bien sacarte un as de la manga e inventarte un personaje final que termine con todos los anteriores. Sea lo que sea seguro que será genial!

A-B-C said...

Buen relato con hueco para la naturaleza a través de los hermosos gorriones.

Blog A said...

He llegado tarde pero he llegado.
A mi me da que gorrión es el boticario, por eso terminó siendo el curandero y una historia de amor ..mmm

Maeglin said...

Contaba contigo Montse, la fecha era secundario.